Arritmias

Extrasístoles

Son latidos prematuros, que se anticipan al que sería el siguiente latido según la cadencia marcada por la frecuencia cardíaca en ese momento. Según el lugar de origen de los extrasístoles, pueden ser auriculares o ventriculares.

Los extrasístoles son frecuentes en la población general. Al menos una de cada 2 personas tiene extrasístoles ocasionales en algún momento de su vida. En ocasiones los extrasístoles pueden ser muy frecuentes y aparecer agrupados. Cuando 3 o más extrasístoles (auriculares o ventriculares) se suceden de forma consecutiva se denomina taquicardia (auricular o ventricular, respectivamente).

Los extrasístoles pueden pasar totalmente desapercibidos para el sujeto que los tiene, que es lo habitual, o producir palpitaciones. Cuando son muy frecuentes pueden producir cansancio fácil, falta de aire u otros síntomas.

Normalmente los extrasístoles no tienen ninguna repercusión importante sobre el funcionamiento del corazón. Raramente, cuando son muy frecuentes, pueden deteriorar la función contráctil del corazón y conducir a una insuficiencia cardiaca. En el caso de los extrasístoles ventriculares, cuando se dan en pacientes con cardiopatías importantes, pueden ser un marcador de riesgo.

En general, los extrasístoles sólo se deben tratar cuando producen síntomas. El tratamiento consiste en evitar el consumo de tabaco, alcohol, café, té y otros excitantes, e intentar corregir los factores desencadenantes si los hubiere, como estrés, ansiedad, enfermedades concomitantes, etc. En caso necesario pueden usarse, bajo control médico, fármacos como los betabloqueantes y los calcioantagonistas. Los fármacos antiarrítmicos como la flecainida y la propafenona pueden ser peligrosos en pacientes con antecedentes de infarto, cardiopatía isquémica, deterioro de la contractilidad cardiaca o insuficiencia cardiaca. El uso de la amiodarona en este contexto queda limitado por la frecuente aparición de efectos secundarios, que en ocasiones son graves.